Líderes magisteriales: entre lo público y lo privado

Blanca F. Góngora

En cuestiones de campañas políticas existía la costumbre de «comprometer» los votos de los agremiados sindicales en favor de algún determinado candidato o partido político; esto en nuestros tiempos es una ofensa porque atenta contra las libertades individuales y contra la capacidad de elección de cada uno de los agremiados.

Todavía en la campaña política pasada para elegir al presidente de la república, el SNTE nacional se pronunció respaldando a un candidato, que por cierto no ganó, pero el dirigente nacional le ofreció el apoyo total de los maestros; afirmación que quedó en el discurso porque obviamente los maestros como entes individuales tomaron la decisión que mejor les pareció, pero la ofrenda magisterial nacional quedó por ahí documentada.

Por fortuna, ahora que están empezando las campañas a nivel local, al menos el dirigente del SNTE 6 Colima, el profesor Jaime Núñez Murguía dejó bien claro en una entrevista que le realizaron la semana pasada que “los estatutos prohíben el voto corporativo hacia algún candidato por lo que cada trabajador de la educación toma sus decisiones y participará en el partido que decida.” Esa postura me parece muy sensata y respetuosa, aunque no deja de percibirse una tendencia de facto hacia la coalición Morena-Panal, ya que este último partido se le conoce en la voz popular como “el partido de los maestros” aunado al hecho de que, en el acto para designar a la candidata por la gubernatura de dicha coalición, los líderes sindicales de la sección 6 y 39 del SNTE hicieron acto de presencia y expresaron su beneplácito en el proyecto que ella encabeza. En la entrevista, el maestro Jaime Núñez aclara que ha participado en estos eventos “de manera personal” como cada maestro puede hacerlo, pero yo creo que en el caso de ambos líderes, por el colectivo que representan y al que son inevitablemente asociados, sería más prudente mantenerse al margen de este tipo de eventos políticos para que el mensaje que quieren mandar de entrega y lucha plena por sus agremiados no se preste a ser leído más que en un solo sentido: su lucha sindical; ya que es difícil disociar el ámbito personal del ámbito como líder, porque al fin y al cabo el ente es indivisible, es totalidad, es unidad; y así como no se puede ser maestro solo por la jornada mientras das clases sino que eres maestro las 24 horas al día los 365 días al año, ni tampoco una madre de familia deja de serlo aunque sus hijos no se encuentran presentes, así los líderes sindicales lo son en todo momento y en todas las esferas sociales.

Creo que la función de ambos líderes sindicales representantes de los trabajadores de la educación debería concentrarse en analizar todas las propuestas que los partidos y candidatos tendrán que ofrecer al sector educativo, permitir el análisis en el interior de sus secciones sindicales, escuchar propuestas de sus representados para que ellos como representantes de los mismos las expongan a todos los candidatos, independientemente del color que sean, para que así, quien sea que gane la elección sepa de fondo todas las problemáticas que aquejan al sector y una vez en el cargo se empiece de inmediato a trabajar en ellas. Creo que esto sería más benéfico para todos y ellos (los líderes) no tendrían que desgastarse justificando su división entre lo personal y lo colectivo ni su participación o no participación con tal o cual candidato o partido, ni dejarían ningún resquicio que pueda prestarse a dobles interpretaciones.