Microbús de Apoyo Psicológico para Niños, Niñas y Adolescente – Blanca F. Góngora

Blanca F. Góngora

La semana pasada el Lic. José Ignacio Peralta Sánchez, Gobernador del estado de Colima, puso en marcha la Unidad Móvil Itinerante del Instituto Colimense de las Mujeres y debo decir que me encantó tanto su aspecto físico como su razón de ser. Físicamente está conformado por dos pequeños cubículos, cada uno con su puerta de acceso lateral y sus escaleras con pasamanos, protegidos en su exterior con un bonito toldo blanco que protegerá del sol o la lluvia a las usuarias que por ahí ingresen a los consultorios. Estos están construidos especialmente en una camioneta nueva de las que conocemos como “doble rodado” y es una inversión que seguramente rendirá buenos frutos. La razón de ser de dicha Unidad Móvil es trasladarse a las comunidades rurales e indígenas de todo el estado de Colima para brindar orientación, asesoría y canalización jurídica y psicológica a las mujeres de dichas comunidades que estén siendo víctimas de violencia.

Cuando me enteré de dicha Unidad Móvil me dio mucha alegría pero inmediatamente pensé en nuestros niños y adolescentes, en lo bien que les caería tener un servicio parecido, es un proyecto que ya hace un par de años compartí como un sueño desde mi Pupitre al Fondo porque siempre he creído en la importancia de la orientación psicológica por profesionales para nuestros estudiantes de educación básica; alguna vez también hablé de la necesidad de que exista un Departamento o Subdirección de Apoyo Psicológico en la Secretaría de Educación. Soy consciente de que todo implica presupuestos, pero también sé que hay sueños que aunque tarden en hacerse realidad, tarde o temprano se concretan y creo que esta crisis emocional que la pandemia ha traído exigirá nuevas modalidades y servicios para apoyar a nuestros niños y adolescentes.

Qué bueno sería tener un Microbús de Apoyo Psicológico para niños, niñas y adolescentes, que llegue a todas las colonias (no solo a las comunidades rurales e indígenas) y se convierta en un paradero seguro para que ellos, nuestros menores, puedan simplemente y sin previa cita, compartir sus angustias, preocupaciones, dudas, miedos; un lugar que sea todo oídos para escuchar y luz clara para guiar y cuente para ello con personal muy capacitado para abrirles caminos de esperanza cuando así lo necesiten. Que sea un lugar confiable para cuando necesiten contar algo que por alguna razón no quieran compartir con alguien más, ya que hay momentos en que los maestros o los padres de familia o los familiares cercanos no somos su opción deseada para confiarnos su sentir. Que sea un espacio de ayuda para nuestros menores de edad que estén sufriendo problemáticas de ansiedad, acoso, abuso, miedos, enojos, traumas, problemas familiares, etc.

Es una propuesta que dejo aquí por si algún candidato o candidata o partido político quisiera tomar en cuenta, más de alguno con su creatividad y afán de servicio puede hacerlo realidad, llegue al poder o no llegue, haciendo uso de sus capacidades de gestión y de su auténtica preocupación social, tocando puertas, apelando a la iniciativa privada, a la donación voluntaria, al trabajo en equipo. Que no sea una promesa de campaña, sino que se vuelva una realidad.