Primer periodo: no reprobados Por :Blanca F. Góngora

Llegó el tiempo de evaluar el primer periodo y con ello dudas, alegrías, comprensión, empatía, resentimiento y muchas otras emociones encapsuladas que vinieron a explotar de distintas maneras en las redes sociales porque el magisterio no se manda solo, tiene que seguir los criterios de evaluación que a nivel nacional se expidan.

Estaban los docentes a la espera de las directrices de evaluación, salieron y más de alguno resultó sorprendido, no es de extrañar porque todo lo que tiene que ver con evaluación siempre será arma de dos filos, razón por la que se levantaron ciertas aristas porque la indicación, en resumidas cuentas, se concreta a no reprobar. Debatir si esto es malo o es lo más apropiado en estas circunstancias nos dejará peleados entre nosotros porque por algo se dice “cada cabeza es un mundo” así que me limitaré a destacar algunos puntos de las indicaciones a seguir, las cuales tienen su sustento, entre otras cosas, en que “la evaluación del aprendizaje debe adaptarse a las circunstancias actuales” y en “reconocer el esfuerzo de alumnos, alumnas y familias que mantienen un vínculo constante con sus docentes; incentivar a quienes se relacionan esporádicamente con sus maestros y dejar abierta la posibilidad de recuperar a quienes hasta el momento no establecen comunicación con el personal docente o directivo”. Otro aspecto que se destaca es el dar prioridad a la función formativa de la evaluación, pasando a segundo término su papel en la asignación de calificaciones, por lo que a muchos estudiantes no se les asignará calificación numérica y se les pondrá una leyenda o comentario que haga referencia a que la falta de calificación (número) es por la poca o nula información que de ese alumno o alumna se tiene.

Se nos indica que la asignación de calificaciones solamente podemos hacerla en el caso de que la maestra o maestro cuente con información suficiente, ya que “la evaluación sin fundamento resulta arbitraria y probablemente injusta”. Entonces los maestros debemos evaluar de acuerdo a tres grandes posibilidades: a) si con nuestros alumnos mantenemos comunicación y participación sostenida debemos evaluarlos aplicando el artículo 10 del Acuerdo 11/03/19 publicado el 29 de marzo de 2019, con observaciones y sugerencias en el caso de los alumnos de preescolar; y con valores numéricos en el caso de los alumnos de primaria y secundaria. b) si con nuestros estudiantes solo mantenemos comunicación intermitente (es decir de pronto aparecen, de pronto no volvemos a saber de ellos, de pronto vuelven a aparecer) se les pondrá la leyenda “información insuficiente” y en primaria y secundaria se deberá cancelar el espacio de calificación numérica con un guión en medio, ya que la calificación deberá reportarse posteriormente “cuando se den las condiciones para ello”. c) Con los alumnos con los que la comunicación es prácticamente inexistente se les pondrá la leyenda “sin información” y el espacio para asignar la calificación numérica también deberá ser llenado con un guión en medio para más adelante, cuando haya condiciones para ello reportar la calificación numérica.

Un aspecto más que se nos enfatiza es que las calificaciones y valoraciones que se registren para este y los periodos subsecuentes serán preliminares y las calificaciones definitivas se registrarán al final del ciclo escolar 2020-2021 según lo establezca la norma correspondiente.

No puedo negar que todo esto ha generado muchas controversias (memes mofándose de la situación, algunos maestros molestos, padres de familia que han trabajado mucho con sus hijos queriendo que los que no han “sufrido” ni se han esmerado como ellos y sus pequeños hijos sean reprobados, etc.) pero admito que hubiera sido terrible ver boletas plagadas de calificaciones reprobatorias, esto hubiera sido un cruel golpe en el ánimo de niños y adolescentes que dependen siempre de sus mayores y muchas veces su poca o nula participación o cumplimiento escolar no es por culpa de ellos; además, querámoslo o no, no sabremos nunca la profunda realidad que se vive en muchas familias y, en estas especiales circunstancias, considero que el que no haya reprobados es una forma de confirmar que las oportunidades de volver a intentarlo siguen ahí.