Opinión

La delincuencia desde el punto de vista de un adolescente – En Opinión de Ma. Fernanda Salazar

Resido en el estado de Colima, soy estudiante. Hace poco tiempo, con las noticias, la gente estaba vuelta loca por la delincuencia, yo no prestaba mucha atención a los sucesos que ocurrían día con día. Escuchaba a la gente decir “quien nada debe nada teme”, “sólo matan a los que andan metidos en esas cosas”, “dejemos que se maten entre ellos”, y yo pensaba que quizá tenían razón, ¿por qué yo, una estudiante que solo va de casa a escuela y viceversa, debería preocuparse por esas cosas?, “déjales las cosas de grandes a los grandes, tú preocúpate por estudiar” escuchaba.

Seguía caminando por la calle, sin preocuparme por mirar hacia los lados, sólo escuchaba que mataban aquí y allá. Pero conforme pasaba el tiempo, estos ataques eran cada vez más cercanos. De repente asesinaban a familiares de conocidos míos o de mis amigos y siempre quedaba la duda, de “quién sabe en que andaba metido”, “se veía tan buena gente”, en ocasiones, entre rumores escuchaba que decían que se habían equivocado de persona, ya que iban a matar a otra en lugar de esa, y entonces me preguntaba si realmente era una muerte fallida, ¿cómo saber si era honesto o no? ¿se hace justicia con sus muertes?, y ¿si no tenía nada que ver en eso?,  pero el homicidio ya estaba hecho, se les hace tan cotidiano y normal, que maten a alguien y seguir como si nada, sin pensar en qué hubiera pasado si hubieran sido ellos, o alguno de sus seres queridos.

Yo comenzaba a temer, caminaba por las calles con el temor de que cada paso que daba podía ser uno hacia la muerte, tan impredecible es a veces, pero en el caso de la delincuencia, se puede evitar. Es como el juego de pato-ganso, no sabemos si la persona que escoge quien es el ganso nos escogerá a nosotros, y tememos todo el tiempo de que sea nuestro turno.

¿Es necesario vivir con miedo? Si bien, la indignación no es un camino hacia la solución. Pero si callamos todo el tiempo, va a ser peor. La paranoia nos está invadiendo, y cada día estamos peor. Repito, ¿es necesario vivir así? Desconfiar de todos, volverse fríos, solos, tontos. Estamos como en la selva. El mamífero que teme a su depredador, y ahora mismo me siento como una liebre, temiendo ser cazado por el lobo, pero en mi situación, sin razón aparente. ¿Parece normal vivir pensando que cada día que pasa podría ser el último? Se quitan las ganas de vivir, de tan solo pensar en esta  inseguridad. Queda mi indignación en el aire, esperando a que sea tomada en cuenta, y comiencen a darle importancia, no  sólo  mi punto de vista, si no, a la situación que tenemos que vivir día a día  como adolescentes.

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