“La vida de un paisano”, comunicación de la familia colimense con el migrante y la vida del migrante en Estados Unidos
Por: Roxana Alanis
Hace algunos años, cuando era estudiante del séptimo grado de la licenciatura de comunicación en la Universidad de Colima, me enfoqué en un trabajo de investigación que habla sobre el tema de la migración y la vida del migrante en Estados Unidos; hoy en día, retomé la entrevista con personas que tienen a un familiar viviendo en ese país extranjero.
En aquel entonces, la señora María Guadalupe García originaria de Colima y habitante de Tecomán, esposa del señor Jorge Antonio también originario de ese municipio y que actualmente vive en Canadá, me platicó acerca de cómo es su vida estando su esposo en ese País.
Asimismo, entreviste a Heriberto quien tiene a un hermano en Estados Unidos.
La familia del migrante sufre todo un proceso de cambio al tener que aceptar que un integrante de la familia dejará el hogar por un corto o largo tiempo; en ese mismo momento, la familia y sobre todo la esposa, tienen que estar psicológica y emocionalmente preparada para este proceso de cambio.
Este cambio puede afectar principalmente a los hijos “a mi hijo, el del medio, le afectó más ya que era muy apegado a su padre”, comentó la señora Guadalupe, ama de casa que en ese entonces su esposo ya tenía tres años fuera de su familia y radicando en Canadá, hasta este año, él lleva aproximadamente 11, alejado de su esposa e hijos.
El desempleo en México, la crisis económica, la falta de dinero en la familia, son una de las principales causas de migración en nuestro país, sobre todo en el Estado de Colima, ya que existen municipios donde la economía está por los “suelos”, donde el campo ya no genera lo que generaba hace 20 años atrás.
Los empleos bien pagados son pocos, al menos que sean de gobierno, los sueldos son bajos, la apertura de empleo a profesionistas son escasos, en esto resalta el dicho “el rico más rico y el pobre más pobre”.
En otra familia, Heriberto, quien en ese entonces su hermano tiene aproximadamente 10 años fuera del País, comentó que su hermano se fue “por sus propias ambiciones, el gusto de conocer y pues la situación económica no era muy buena en esos momentos, ahora me manda dinero y la economía familiar mejoró un poco”.
La vida de las familias que se quedan y de las que se van, es diferente, cada una atraviesa etapas y momentos difíciles. Los que se quedan en este País se preocupan por saber cómo esta su familiar, si está pasando momentos difíciles, si la migra ya los deportó, tantas ideas que pasan por sus mentes.
Por otro lado, se encuentra la vida de los que se van; el proceso que este vive al irse a los Estados Unidos de ilegal. “Cuando me fui, lo hice por el Río Bravo, y la verdad fue difícil, ya que el primer día me agarró la migra y estuve en la cárcel, mi patrón la verdad no sé cómo le hizo, pero logró sacarme y pude cruzar la frontera, aunque sí hubo personas que se quedaron en el intento; a otras las mandaron para México, y otras que la verdad ni quisiera comentar lo que les pasó, pero como quien dice, corrí con suerte”, dijo Antonio.
Las actitudes que toman las personas al saber que alguien se va de su casa para buscar mejor vida en los Estados Unidos varían mucho que cuando se va algún hermano o cuando se va el esposo o esposa.
Cuando la persona se encuentra lejos, la comunicación entre los miembros familiares se da más, ya que se procuran llamar y de estar en constante comunicación, “Tenemos buena comunicación, sólo que ahora se dificulta por la distancia, es difícil coincidir en horarios cuando él se comunica”, finalizó Heriberto.
Este trabajo me hizo ver la realidad del por qué deciden irse a los Estados Unidos a buscar “ mejor vida” según la versión de los que viven así, esa realidad que muchas de las veces se esconden y no se dejan ver..
Los empleos bien pagados son pocos, al menos que sean de gobierno, los sueldos son bajos, la apertura de empleo a profesionistas son escasos, en esto resalta el dicho “el rico más rico y el pobre más pobre”.
En otra familia, Heriberto, quien en ese entonces su hermano tiene aproximadamente 10 años fuera del País, comentó que su hermano se fue “por sus propias ambiciones, el gusto de conocer y pues la situación económica no era muy buena en esos momentos, ahora me manda dinero y la economía familiar mejoró un poco”.
La vida de las familias que se quedan y de las que se van, es diferente, cada una atraviesa etapas y momentos difíciles. Los que se quedan en este País se preocupan por saber cómo esta su familiar, si está pasando momentos difíciles, si la migra ya los deportó, tantas ideas que pasan por sus mentes.
Por otro lado, se encuentra la vida de los que se van; el proceso que este vive al irse a los Estados Unidos de ilegal. “Cuando me fui, lo hice por el Río Bravo, y la verdad fue difícil, ya que el primer día me agarró la migra y estuve en la cárcel, mi patrón la verdad no sé cómo le hizo, pero logró sacarme y pude cruzar la frontera, aunque sí hubo personas que se quedaron en el intento; a otras las mandaron para México, y otras que la verdad ni quisiera comentar lo que les pasó, pero como quien dice, corrí con suerte”, dijo Antonio.
Las actitudes que toman las personas al saber que alguien se va de su casa para buscar mejor vida en los Estados Unidos varían mucho que cuando se va algún hermano o cuando se va el esposo o esposa.
Cuando la persona se encuentra lejos, la comunicación entre los miembros familiares se da más, ya que se procuran llamar y de estar en constante comunicación, “Tenemos buena comunicación, sólo que ahora se dificulta por la distancia, es difícil coincidir en horarios cuando él se comunica”, finalizó Heriberto.
Este trabajo me hizo ver la realidad del por qué deciden irse a los Estados Unidos a buscar “ mejor vida” según la versión de los que viven así, esa realidad que muchas de las veces se esconden y no se dejan ver.
